(Reconciliación y penitencia)
Juan Pablo II
Exhortación Apostólica
2 de diciembre 1984
En nuestro tiempo contamos
y vivimos con grandes placeres que nos
llevan a caer en el pecado; “el mundo está en pedazos” como lo dice Pablo, es
una realidad que para nuestro tiempo todavía se vive, estamos sumisos en tantas
cosas que ya no tenemos espacio para aquel que nos creó ,aquel de quien todo
recibimos; tenemos todos estos placeres y este mundo tan cargado de ideologías
los cuales no nos dejan actuar como el señor nos lo pide, solo pecamos y
creemos que está bien a los ojos de Dios, creemos que este gran don de la vida
es para disfrutarlo como nos plazca, ya
ni a la justicia se tiene en cuenta y
mucho menos a aquel de quien todo recibimos; necesitamos de personas que
verdaderamente quieran ser felices y una felicidad que se consigue aquí en la tierra,
personas comprometidas por el gran regalo de la vida y que es su existencia
aquí en la tierra florezcan con su paz y el perdón; que todos que somos
familia seamos uno en Cristo. Así pues, si logramos entender que el mal
que cosechamos para nosotros mismos y
hacia los demás es fruto del pecado, y si entendemos que Dios nos da todo y no nos quina nada,
si nos acercamos con el corazón al señor(
presente en la eucaristía, sacramento de la reconciliación y cumpliendo la
penitencia) para que el haga la obra en nosotros, alcanzaremos una paz en todo
nuestro ser y mostraremos el bien, entonces
cesará el odio, la ira, la incredibilidad, el egoísmo y todas aquellas rupturas
que nos alejan de Dios y del prójimo. Es con esa confianza en Dios Padre y en
el rechazo del Pecado la forma como lograremos la gran felicidad del padre
celestial.
El amor de Dios es
inmensamente grande y lo sobre pasa todo, es manifestado en su querido Hijo Jesucristo
el cual se entrega por todos nuestros pecados y nos deja el Espíritu dador de
toda vida y luz. En nuestro mundo contamos con personas que están siguiendo las
huellas de Cristo, personas que se están entregando por el evangelio, como los
sacerdotes, quienes son creaturas tales como nosotros, pecadores, pero con una
gracia de santificar y de administrar el sacramento de la eucaristía. Ellos tienen
una gracia que hace que todos tengamos y
seamos partícipes de la vida celestial que se consigue con el perdón de los pecados.
Por esto y por mucho mas nos debemos dejar tocar
y llevar por la palabra misma de Cristo que se hace presente en el sacramento
de la Eucaristía como alimento de vida el cual lo recibimos por medio de sus
ministros. No es el hecho de que solo nos vamos a gloriarnos y a ser felices acercándonos al sacramento del
perdón de los pecados, esto va mas allá,
pues el señor lo que quiere es que nosotros, también, cumplamos su voluntad; confiando
en su palabra, entregándonos completamente al anuncio de su Reino.
La Voluntad de Dios de
anunciar su Reino en la Palabra de Cristo la cumplimos siendo discípulos
misioneros de Él, siendo conscientes que esta vida de pecado debemos sobrepasarla,
y, así, llegamos a ser participes de la felicidad celestial. De modo que para
vivir en esta tierra con gran felicidad y sosiego necesitamos llevar el
evangelio a nuestros corazones y vivirlo como Dios en su querido Hijo Jesucristo
nos lo pide.
El Papa, terminando esta exhortación, nos invita
a que todos tengamos un mismo sentir, recordando las palabras Pedro “evitando
devolver mal por mal”, más aún, siendo proveedores del bien, pues lo que debe
guiar las acciones del cristiano es la caridad. La invitación está abierta: “volver
los ojos al corazón de Cristo, signo elocuente de la divina misericordia,
«propiciación por nuestros pecados», «nuestra paz y reconciliación»[25]” (RP 35) para poder desde el interior
detestar el pecado y volvernos a Dios.
8 comentarios:
hola que bn por lo que publicas en tu blogger
muy buenas publicaciones.. excelente
que bn b.. sigue publicando..
Es con esa actitud de estar encarretados con nuestro proyecto de vida, con los criterios de vida cristiano como logramos entrar en la vida
El mejor sacramento en el que nos sentimos acogidos y amados por el padre celestial
que Dios nos permita sentirnos alegre y felices para el momento de la reconciliación.
que bien solo queda algo ser santos
Que chevere men... la reconciliación es algo que nos hace mucha falta practicar!!!
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